BARROCO:

LA LÍRICA BARROCA.



La lírica barroca mantiene las formas métricas que se habían extendido en el Renacimiento. Ya está establecido el uso constante del soneto, que recoge los temas de la época, tanto graves, relacionados con el pesimismo y el desengaño, como los satíricos y burlescos con intención crítica. Aun así, se produce cierta recuperación de formas populares tradicionales como los romances y las letrillas.
El estilo que caracteriza a esta etapa permite que convivan composiciones de nivel culto y elevado con otras de nivel popular. Dependiendo del tema de las obras, se utilizará un lenguaje elevado para textos graves y un lenguaje popular para textos jocosos. Los poetas conceptistas y culteranos comparten estos rasgos.


QUEVEDO Y EL CONCEPTISMO

Francisco de Quevedo (1580-1645) nació en la corte y pasó allí casi toda su vida. Estudió con los jesuitas en las universidades de Alcalá y Valladolid. Era un hombre muy culto, conocedor de varias lenguas, con gran ingenio y de temperamento contradictorio. Estuvo en Italia al servicio del duque de Osuna y, después, en Madrid, mantuvo fuertes diferencias con el duque de Olivares y fue víctima de intrigas que le llevaron a ser recluido en León hasta dos años antes de su muerte.
Su obra poética se incluye en la corriente del conceptismo, con gusto por los juegos de palabras, especialmente los basados en las dilogías (dobles sentidos), en el empleo frecuente de antítesis y el uso frecuente de hipérboles.
Su poesía ha sido clasificada desde un punto de vista temático. Se puede hablar entonces de:
  • Poesía grave. Este conjunto puede abarcar dos apartados:
- Obras de tema filosófico, religioso y moral. En ellas aparece la reflexión del poeta sobre asuntos como la existencia humana, la fugacidad de la vida, el poder o la riqueza. En algunos poemas critica costumbres como la ambición desmedida.
- Obras de elogio cortesano. En ellas, Quevedo presenta la vida de la corte: festejos, entierros…
  • Poesía amorosa. Sus poemas se caracterizan por la profunda intensidad con la que expresa el sentimiento amoroso. Se aprecia en los mismos un gran apasionamiento muy personal, aunque también se inserten en la tradición renacentista de idealización de la amada (Ej. “Amor más allá de la muerte”).
  • Poesía satírico-burlesca. Son un profundo ejemplo de su ingenio y talento en el dominio del lenguaje: juegos de palabras, giros humorísticos… con una clara intención crítica. Trata en ellos temas como la ambición o el materialismo y ataca a sus rivales como Góngora (Ej. “Érase un hombre a una nariz pegado”).


Obras de tema filosófico, religioso y moral:
Fue sueño ayer, mañana será tierra.
¡Poco antes nada, y poco después humo!
¡Y destino ambiciones, y presumo
apenas punto al cerco que me cierra!
Breve combate de importuna guerra,
en mi defensa, soy peligro sumo,
y mientras con mis armas me consumo,
menos me hospeda el cuerpo que me entierra.
Ya no es ayer, mañana no ha llegado;
hoy pasa y es y fue, con movimiento
que a la muerte me lleva despeñado.
Azadas son la hora y el momento
que a jornal de mi pena y mi cuidado
cavan en mi vivir mi monumento.


Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes, ya desmoronados,
de la carrera de la edad cansados,
por quien caduca ya su valentía.
Salíme al campo: vi que el sol bebía
los arroyos del yelo desatados,
y del monte quejosos los ganados,
que con sombras hurtó su luz al día.
Entré en mi casa; vi que, amancillada,
de mi anciana habitación era despojos;
mi báculo, más corvo y menos fuerte;
vencida de la edad sentí mi espada.
Y no hallé cosa en qué poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.

En la muerte de Cristo Pues hoy derrama noche el sentimiento
por todo el cerco de la lumbre pura,
y amortecido el sol en sombra oscura
da lágrimas al fuego y voz al viento;
pues de la muerte el negro encerramiento
descubre con temblor la sepultura,
y el monte, que embaraza la llanura
del mar cercano, se divide atento,
de piedra es, hombre duro, de diamante
tu corazón, pues muerte tan severa
no anega con tus ojos tu semblante.
Mas no es de piedra, no; que si lo fuera,
de lástima de ver a Dios amante,
entre las otras piedras se rompiera.


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“Entierro de Cristo”, Caravaggio



Poesía amorosa

"Amor constante más allá de la muerte"

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;
mas no, de esotra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama el agua fría,
y perder el respeto a ley severa.
Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido:
su cuerpo dejará no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.
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Poesía satírico-burlesca

A una nariz

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Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una nariz sayón y escriba,
érase un pez espada muy barbado.
Era un reloj de sol mal encarado,
érase una alquitara pensativa,
érase un elefante boca arriba,
era Ovidio Nasón más narizado.
Érase un espolón de una galera,
érase una pirámide de Egipto;
las doce tribus de narices era.
Érase un naricísimo infinito,
muchísimo nariz, nariz tan fiera,
que en la cara de Anás fuera delito.








PODEROSO CABALLERO ES DON DINERO

Madre, yo al oro me humillo,
Él es mi amante y mi amado,
Pues de puro enamorado
Anda continuo amarillo.
Que pues doblón o sencillo
Hace todo cuanto quiero,
Poderoso caballero
es don Dinero.
Nace en las Indias honrado,
Donde el mundo le acompaña;
Viene a morir en España,
Y es en Génova enterrado.
Y pues quien le trae al lado
Es hermoso, aunque sea fiero,
Poderoso caballero
es don Dinero.
Son sus padres principales,
Y es de nobles descendiente,
Porque en las venas de Oriente
Todas las sangres son Reales.
Y pues es quien hace iguales
Al rico y al pordiosero,
Poderoso caballero
es don Dinero.
¿A quién no le maravilla
Ver en su gloria, sin tasa,
Que es lo más ruin de su casa
Doña Blanca de Castilla?
Mas pues que su fuerza humilla
Al cobarde y al guerrero,
Poderoso caballero
es don Dinero.
Es tanta su majestad,
Aunque son sus duelos hartos,
Que aun con estar hecho cuartos
No pierde su calidad.
Pero pues da autoridad
Al gañán y al jornalero,
Poderoso caballero
es don Dinero.
Más valen en cualquier tierra
(Mirad si es harto sagaz)
Sus escudos en la paz
Que rodelas en la guerra.
Pues al natural destierra
Y hace propio al forastero,
Poderoso caballero
es don Dinero.

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GÓNGORA Y EL CULTERANISMO

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Góngora (1561-1627) era de una familia cordobesa, acomodada y preocupada por la cultura y los libros. Estudió derecho en Salamanca y se ordenó sacerdote, sin abandonar sus actividades literarias por lo que fue criticado. Vivió en Madrid en donde fue capellán real y allí conoció las intrigas de la corte. Con la edad, las costumbres cortesanas le producían un enorme desengaño, que se vio incrementado por problemas económicos y de salud; por lo que volvió a Córdoba, donde murió.
La poesía de Góngora se caracteriza por su estilo culterano, es decir, por la complejidad del lenguaje y la búsqueda de la belleza a través del colorismo y la metáfora. Al estudiar su obra se suele hablar de dos etapas:
  • Poesía popular. En estas obras utiliza esquemas métricos tradicionales, como el romance, y el lenguaje literario aún no tiene las complejidades del culteranismo.
  • Poesía culta. En esta segunda etapa, entra de lleno en la corriente culterana, creando a menudo composiciones muy difíciles de entender, con fuertes hipérbatos y complejas metáforas. A este grupo corresponden sus obras más destacadas, como Las Soledades y la Fábula de Polifemo y Galatea o sus numerosos sonetos.
Soledades es un largo poema que narra la historia de un náufrago que ha sufrido un desengaño amoroso a causa de una cruel dama de la corte. Acogido por unos pastores, conocerá una nueva forma de vida en el campo. A través de esta historia, Góngora dirige un canto de alabanza a la naturaleza.
La fábula de Polifemo y Galatea recoge el mito clásico del cíclope Polifemo, un gigante monstruoso que se enamora de la ninfa Galatea, que, a su vez, está enamorada de Acis, joven y apuesto pastor. Polifemo declara su amor a Galatea pero, como se siente rechazado, arroja una gran roca al pastor Acis. Galatea pide ayuda a los dioses quienes convierten la sangre de Acis en un río.


La más bella niña
de nuestro lugar,
hoy viuda y sola
y ayer por casar,
viendo que sus ojos
a la guerra van,
a su madre dice,
que escucha su mal:

Dejadme llorar
orillas del mar.

pues me distes, madre,
en tan tierna edad
tan corto el placer,
tan largo el pesar,
y me cautivastes
de quien hoy se va
y lleva las llaves
de mi libertad,

Dejadme llorar
orillas del mar.

En llorar conviertan
mis ojos, de hoy más,
el sabroso oficio
del dulce mirar,
pues que no se pueden
mejor ocupar,
yéndose a la guerra
quien era mi paz,

Dejadme llorar
orillas del mar.
No me pongáis freno
ni queráis culpar,
que lo uno es justo,
lo otro por demás.
si me queréis bien,
no me hagáis mal;
harto peor fuera
morir y callar,

Dejadme llorar
orillas del mar.

Dulce madre mía,
¿quién no llorará,
aunque tenga el pecho
como un pedernal,
y no dará voces
viendo marchitar
los más verdes años
de mi mocedad?

Dejadme llorar
orillas del mar.

Váyanse las noches,
pues ido se han
los ojos que hacían
los míos velar;
váyanse, y no vean
tanta soledad,
después que en mi lecho
sobra la mitad.

Dejadme llorar
orillas del mar.




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Mientras por competir con tu cabello,
oro bruñido, el sol relumbra en vano,
mientras con menosprecio en medio el llano
mira tu blanca frente el lilio bello;

mientras a cada labio, por cogello,
siguen más ojos que al clavel temprano,
y mientras triunfa con desdén lozano
del luciente cristal tu gentil cuello;

goza cuello, cabello, labio y frente,
antes que lo que fue en tu edad dorada
oro, lirio, clavel, cristal luciente,

no sólo en plata o viola troncada
se vuelva, más tú y ello juntamente
en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.



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Ándeme yo caliente
y ríase la gente.
Traten otros del gobierno
del mundo y sus monarquías,
mientras gobiernan mis días
mantequillas y pan tierno,
y las mañanas de invierno
naranjada y aguardiente,
y ríase la gente.

Coma en dorada vajilla
el príncipe mil cuidados,
cómo píldoras dorados;
que yo en mi pobre mesilla
quiero más una morcilla
que en el asador reviente,
y ríase la gente.

Cuando cubra las montañas
de blanca nieve el enero,
tenga yo lleno el brasero
de bellotas y castañas,
y quien las dulces patrañas
del rey que rabió me cuente,
y ríase la gente.
Busque muy en hora buena
el mercader nuevos soles;
yo conchas y caracoles
entre la menuda arena,
escuchando a Filomena1
sobre el chopo de la fuente,
y ríase la gente.

Pase a media noche el mar,
y arda en amorosa llama
Leandro por ver a su Dama2;
que yo más quiero pasar
del golfo de mi lagar
la blanca o roja corriente,
y ríase la gente.

Pues Amor es tan cruel,
Que de Píramo y su amada
hace tálamo una espada3,
do se junten ella y él,
sea mi Tisbe un pastel,
y la espada sea mi diente,
y ríase la gente.

1 Filomena: el ruiseñor.
2 Leandro pasaba cada noche a nado el estrecho de Dardanelos para encontrarse a su amada Hero, hasta que una noche muere ahogado y ella se suicida tirándose al mar también.3 Las ropas ensangrentadas de Píramo hacen suponer a Tisbe que ha muerto, por lo que se suicida clavándose una espada, en la que también se ensarta él cuando la ve. Por eso la espada es el lecho conyugal (tálamo) de los amantes.

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SOLEDAD PRIMERA

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Soledades es una obra inacabada. Su trasfondo es el clásico "menosprecio de la corte" frente a la sencillez de la vida campestre. Su protagonista es un personaje un tanto misterioso, si bien su misterio se debe esencialmente a que Góngora proyectaba ir revelándonos poco a poco los detalles de su historia y, si bien conocemos los más sustanciales, lo cierto es que nos hemos quedado sin conocer los pequeños detalles que más curiosidad suscitan. Por ejemplo, ni siquiera sabemos su nombre. En el poema se le llama frecuentemente "el peregrino", y con ese nombre se le conoce, a falta de otro mejor. (El propio Góngora lo llama así en la dedicatoria del poema: Pasos de un peregrino son, errante ...). Es un apuesto joven cortesano que, desdeñado por la mujer a la que ama, ha decidido desterrarse y vivir errante. Un naufragio lo arroja a las costas de una región campestre y ahí da comienzo la Soledad Primera. El peregrino es acogido por unos cabreros, y al día siguiente por unos serranos que lo invitan a acompañarlos a una boda que va a tener lugar en un pueblo vecino. La boda se celebra el tercer día y con esta tercera jornada termina también la primera parte del poema. A lo largo de estos dos días y medio el peregrino podrá admirar y disfrutar de las maravillas de la vida campesina: conocerá la hospitalidad de las gentes del lugar, la buena comida, hermosos paisajes, hermosas mujeres, oirá las historias de algunos personajes, y no faltarán ocasiones para comparar este mundo ideal con el negro mundo cortesano.

Era del año la estación florida
en que el mentido robador de Europa1
(media luna las armas de su frente,
y el Sol todos los rayos de su pelo),
luciente honor del cielo,
en campos de zafiro pace estrellas2,
cuando el que ministrar podía la copa
a Júpiter mejor que el garzón de Ida3,
náufrago y desdeñado, sobre ausente,
lagrimosas de amor dulces querellas
da al mar, que condolido,
fue a las ondas, fue al viento
el mísero gemido,
segundo de Arïón dulce instrumento4.Del siempre en la montaña opuesto pino
al enemigo Noto5,
piadoso miembro roto,
breve tabla, delfín no fue pequeño
al inconsiderado peregrino,
que a una Libia de ondas su camino
fió, y su vida a un leño.
Del Océano pues antes sorbido,
y luego vomitado6
no lejos de un escollo coronado
de secos juncos, de calientes plumas,
alga todo y espumas7,
halló hospitalidad donde halló nido
de Júpiter el ave8.
Besa la arena, y de la rota nave
aquella parte poca
que le expuso en la playa dio a la roca;
que aun se dejan las peñas
lisonjear de agradecidas señas9.
Desnudo el joven, cuanto ya el vestido
Océano ha bebido,
restituir le hace a las arenas;
y al Sol lo extiende luego,
que, lamiéndolo apenas10
su dulce lengua de templado fuego,
lento lo embiste, y con süave estilo
la menor onda chupa al menor hilo.



1 Zeus es el "secuestrador" de Europa, la bella joven hija de Agenor y de Telefasa. Fue raptada por este dios, convertido en un toro blanco -foto- que la llevó a la isla de Creta a lomos, donde dio a luz a Minos.
2 La constelación de Tauro preside el cielo (del 21 de abril al 20 de mayo).
3 Garzón de Ida era Ganímedes, el escanciador de Júpiter, un joven extremadamente hermoso raptado por Zeus.
4 Arión fue un tañidor de lira, considerado el mejor de su tiempo. Viajó por Italia y obtuvo gran éxito, pero en su camino de regreso alquiló una nave corintia cuya tripulación (o sus mismos esclavos), codiciosa de su dinero, intentó matarle. Informado por Apolo mediante un sueño, Arión les ofreció astutamente que retrasaran su asesinato para así poder cantarles durante la travesía, lo que los marineros aceptaron por la idea de poder disfrutar de una de las mejores voces de Grecia. Arión entonó entonces una canción con una voz tan aguda que atrajo a los delfines, se arrojó entonces al mar y logró milagrosamente alcanzar la costa de Laconia cabalgando a lomos de uno de estos animales.
5 Noto era el dios del viento del sur. Estaba asociado con el desecador viento caliente de la salida de Sirio tras el solsticio de verano y se creía que traía las tormentas del final del verano y del otoño, por lo que era temido como destructor de las cosechas, por eso es el enemigo.
logró agarrarse a una pequeña tabla de madera que era un "miembro roto" del pino de la ladera norte, que le sirvió a modo de delfin, como a Arión).
6 Logró salvar la vida por el leño a través de un desierto de ondas (Libia), el océano, que primero le sorbe al naufragar y luego lo vomita sobre la arena de la playa.
7 La espuma hacer referencia a Venus, hija de la espuma porque su nombre griego, Afrodita, significa “nacida de la espuma”. Mientras que Júpiter, el padre de Venus, encarna el poderío masculino, Venus representa la armonización de la naturaleza, el amor.
8 El águila.
9 Regala el leño que le salvó la vida, a las rocas, estas “aun se dejan […] lisonjear de agradecidas señas”. Esta última oración menciona uno de los dichos de la época “dádivas quebrantan peñas” que significa que se puede conseguir cualquier cosa, dando ofrendas a las personas adecuadas.
10 El joven se quita la ropa y la deja en la arena. El sol “lame” (seca) su ropa porque es Júpiter-Taurus, el toro celestial.

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Pastorale autumnale, Franciscus Boucher (s XVIII).



Fábula de Polifemo y Galatea

Argumento:

Versión original de Ovidio: La acción transcurre en Sicilia. Allí vive el cíclope Polifemo, un gigante monstruoso y cruel con un solo ojo, que se enamora de la ninfa Galatea, la cual a su vez está enamorada de un joven pastor llamado Acis. La historia está narrada por boca de Galatea, quien explica cómo el gigante se subió a lo alto de una roca con una especie de flauta hecha con cien cañas y empezó a cantarle ofreciéndose como su esposo entre halagos, promesas y regalos. Al no ser correspondido, corrió a buscar a los dos amantes y arrojó una gran roca sobre Acis. La ninfa pidió ayuda a los dioses y éstos transformaron en agua la sangre que manaba de la roca. Acis quedó así convertido en un río.

Góngora: Introduce cambios esenciales que convierten en drama la ironía de Ovidio. En primer lugar relata la forma en que Acis y Galatea se enamoran (cosa que Ovidio da por hecha). Esto hace que Polifemo no conozca desde el principio este amor, y es precisamente la furia que le invade al descubrirlo lo que le lleva a lapidar a Acis. Otro cambio argumental es que Polifemo no busca deliberadamente a los amantes (pues desconoce su idilio), sino que es una fatídica casualidad lo que los delata: el gigante tira unas piedras para ahuyentar a unas cabras que estropeaban sus vides y algunas de ellas llegan al escondite de Acis y Galatea, los cuales, al creerse descubiertos, salen corriendo y se desencadena así el desenlace.
Pero los cambios principales se refieren al tratamiento de los personajes. Se conserva la gradación Polifemo - Galatea - Acis en cuanto a su importancia, pero los tres son dibujados con mayor detalle, elevándolos a un nivel más humano.

Descripción de Polifemo:

Un monte era de miembros eminente
Este que —de Neptuno hijo fiero—
De un ojo ilustra el orbe de su frente,
Émulo casi del mayor lucero;
Cíclope a quien el pino más valiente
Bastón le obedecía tan ligero,
Y al grave peso junco tan delgado,
Que un día era bastón y otro cayado.
Negro el cabello, imitador undoso
De las oscuras aguas del Leteo,
Al viento que lo peina proceloso
Vuela sin orden, pende sin aseo;
Un torrente es su barba, impetuoso
Que —adusto hijo de este Pirineo—
Su pecho inunda— o tarde, o mal, o en vano
Surcada aun de los dedos de su mano.

Descripción de Galatea:

Ninfa, de Doris hija, la más bella,
Adora, que vio el reino de la espuma.
Galatea es su nombre, y dulce en ella
El terno Venus de sus Gracias suma.
Son una y otra luminosa estrella
Lucientes ojos de su blanca pluma:
Si roca de cristal no es de Neptuno,
Pavón de Venus es, cisne de Juno.
Purpúreas rosas sobre Galatea
La Alba entre lilios cándidos deshoja:
Duda el Amor cuál más su color sea,
O púrpura nevada, o nieve roja.
De su frente la perla es, eritrea,
Émula vana. El ciego dios se enoja,
Y, condenado su esplendor, la deja
Pender en oro al nácar de su oreja.
Invidia de las ninfas, y cuidado
De cuantas honra el mar deidades, era;
Pompa del marinero niño alado
Que sin fanal conduce su venera.
Verde el cabello, el pecho no escamado,
Ronco sí, escucha a Glauco la ribera
Inducir a pisar la bella ingrata,
En carro de cristal, campos de plata.

Descripción de Acis:

Era Acis un venablo de Cupido,
De un Fauno —medio hombre, medio fiera—,
En Simetis, hermosa Ninfa, habido;
Gloria del mar, honor de su ribera.
El bello imán, el ídolo dormido,
Que acero sigue, idólatra venera,
Rico de cuanto el huerto ofrece pobre,
Rinden las vacas y fomenta el robre.