BARROCO:

EL TEATRO BARROCO.



El teatro español florece en esta etapa de la literatura. Las representaciones teatrales proliferan de manera considerable. El público de todas clases, ricos, pobres, nobles, burgueses y hasta la realeza, acude asiduamente al mismo con el fin de entretenerse y evadirse de la crisis que afecta a esta época. Se generaliza el uso de los corrales de comedias, teatros permanentes en el patio interno de unas casas plebeyas.
Entre los autores más relevantes del momento se encuentran Lope de Vega y Calderón de la Barca.

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Corral de comedias de Almagro.




LOPE DE VEGA Y LA CREACIÓN DEL TEATRO BARROCO


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Félix Lope de Vega (1562-1635) nació en Madrid y fue conocido como poeta desde muy joven. Aunque en muchos terrenos era autodidacta, posiblemente estudió en la Universidad de Salamanca. Sufrió durante cuatro años destierro en Valencia, donde conoció a dramaturgos valencianos, por haber publicado unos textos satíricos sobre una mujer tras finalizar su relación. Tras su regreso a Madrid, tuvo una intensa vida amorosa que terminó con una crisis espiritual que le acercó al terreno religioso y, finalmente, se ordenó sacerdote en 1614. No obstante, más adelante se enamoró de una mujer casada, Marta de Nevares. Cuando ella murió, él la sobrevivió solo tres años. Esta última etapa de su vida fue triste en el terreno personal, pero en ella obtuvo grandes éxitos literarios.
Cultivó todos los géneros literarios pero en el que obtuvo un enorme éxito fue en el dramático. De hecho, renovó el teatro de la época y creó escuela, que fue continuada por los dramaturgos del siglo XVII.
Inicia una serie de reformas entre las que se encuentran las siguientes:
  • Las obras se dividen en tres actos que coinciden con la introducción, nudo y desenlace. Pueden darse saltos temporales y cambios de espacio.
  • Están escritas en verso, pero la métrica varía en una misma obra atendiendo al contenido de lo expresado en los mismos. Así, utiliza el soneto para las escenas amorosas, el romance para las descripciones o narraciones, las coplas en el momento de menor tensión…
  • Se mezclan los personajes de distintas clases sociales, por lo que se utilizan distintos registros lingüísticos: el popular para las clases bajas y el culto para las altas.
  • Se combinan elementos trágicos y cómicos y el final es siempre feliz.
  • Además de la trama central, se introduce otra secundaria, que normalmente se desarrolla de manera paralela a la central pero que está relacionada con los criados de los protagonistas.
Los temas de las obras de Lope eran muy del gusto del público de esta época. Se pueden destacar los siguientes:
  • El amor. En muchas ocasiones aparecen en las obras enredos creándose triángulos amorosos.
  • El abuso de poder. En ocasiones aparece en las obras cómo las clases altas abusan de su poder en relación con las bajas (Fuente Ovejuna, El mejor alcalde, el rey).
  • Los temas como el amor o la honra (El castigo sin venganza, El caballero de Olmedo)


FUENTEOVEJUNA

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Sale el JUEZ

JUEZ: A Fuenteovejuna fui
de la suerte que has mandado
y con especial cuidado
y diligencia asistí.
Haciendo averiguación
del cometido delito,
una hoja no se ha escrito
que sea en comprobación;
porque conformes a una,
con un valeroso pecho,
en pidiendo quién lo ha hecho,
responden: "Fuenteovejuna."
Trescientos he atormentado
con no pequeño rigor,
y te prometo, señor,
que más que esto no he sacado.
Hasta niños de diez años
al potro arrimé, y no ha sido
posible haberlo inquirido
ni por halagos ni engaños.
Y pues tan mal se acomoda
el poderlo averiguar,
o los has de perdonar,
o matar la villa toda.
Todos vienen ante ti
para más certificarte;
de ellos podrás informate.
REY: Que entren pues viene, les di.

Salen los dos alcaldes, FRONDOSO, las mujeres y los
villanos que quisieren

LAURENCIA: ¿Aquestos los reyes son?
FRONDOSO: Y en Castilla poderosos.
LAURENCIA: Por mi fe, que son hermosos;
¡bendígalos San Antón!
ISABEL: ¿Los agresores son éstos?
ESTEBAN: Fuenteovejuna, señora,
que humildes llegan agora
para serviros dispuestos.
La sobrada tiranía
y el insufrible rigor
del muerto comendador,
que mil insultos hacía
fue el autor de tanto daño.
Las haciendas nos robaba
y las doncellas forzaba,
siendo de piedad extraño.
FRONDOSO: Tanto, que aquesta Zagala,
que el cielo me ha concedido,
en que tan dichoso he sido
que nadie en dicha me iguala,
cuando conmigo casó,
aquella noche primera,
mejor que si suya fuera,
a su casa la llevó;
y a no saberse guardar
ella, que en virtud florece,
ya manifiesto parece
lo que pudiera pasar.
MENGO: ¿No es ya tiempo que hable yo?
Si me dais licencia, entiendo
que os admiraréis, sabiendo
del modo que me trató.
Porque quise defender
una moza de su gente,
que con término insolente
fuerza la querían hacer,
aquel perverso Nerón
de manera me ha tratado
que el reverso me ha dejado
como rueda de salmón.
Tocaron mis atabales
tres hombres con tan porfía,
que aun pienso que todavía
me duran los cardenales.
Gasté en este mal prolijo,
por que el cuero se me curta,
polvos de arrayán y murta
más que vale mi cortijo.
ESTEBAN: Señor, tuyos ser queremos.
Rey nuestro eres natural,
y con título de tal
ya tus armas puesto habemos.
Esperamos tu clemencia
y que veas esperamos
que en este caso te damos
por abono la inocencia.
REY: Pues no puede averiguarse
el suceso por escrito,
aunque fue grave el delito,
por fuerza ha de perdonarse.
Y la villa es bien se quede
en mí, pues de mí se vale,
hasta ver si acaso sale
comendador que la herede.
FRONDOSO: Su majestad habla, en fin,
como quien tanto ha acertado.
Y aquí, discreto senado,
Fuenteovejuna da fin.

FIN DE LA COMEDIA




CALDERÓN DE LA BARCA


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Pedro Calderón de la Barca (1600-1681) nació en Madrid y estudió en las universidades de Salamanca y Alcalá. Alcanzó éxito en el teatro desde muy joven. Pasó toda su vida escribiendo, incluso tras ordenarse sacerdote en 1650 y llegó a ser nombrado Capellán de Honor del rey. En cambio, atravesó graves dificultades económicas, que se agravaron con la prohibición de representar obras durante cinco años tras la muerte de Felipe IV.
Su obra teatral se inscribe en la corriente iniciada por Lope de Vega, aunque él innovó en algunos aspectos:
  • Aparición de una sola trama en lugar de dos o más secundarias subordinadas a la principal.
  • Es fundamental en su obra la caracterización psicológica de los personajes.
Sus obras se pueden clasificar en tres subgéneros dramáticos: comedias, dramas y autos sacramentales:
  • Sus comedias pertenecen a la clasificación de “capa y espada”, esto es, en ellas aparecen triángulos amorosos, situaciones de enredo, duelos, peleas, espadachines, engaños y disfraces. Son famosas: La dama duende, No hay burlas con el amor.
  • Los dramas abordan distintos temas entre los que están los religiosos-hagiográficos (historia de vidas de santos), como El mágico prodigioso, los de asuntos de honor, entre los que destaca El alcalde de Zalamea, y los filosóficos, como La vida es sueño.
  • Los autos sacramentales son piezas cortas cuyos personajes son simbólicos. Estos autos pretenden transmitir enseñanzas morales. Un ejemplo destacado de los mismos es: El gran teatro del mundo.


LA VIDA ES SUEÑO


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Primer soliloquio de Segismundo.



¡Ay mísero de mí, y ay, infelice!

Apurar, cielos, pretendo,
ya que me tratáis así
qué delito cometí
contra vosotros naciendo;
aunque si nací, ya entiendo
qué delito he cometido.
Bastante causa ha tenido
vuestra justicia y rigor;
pues el delito mayor
del hombre es haber nacido.

Sólo quisiera saber
para apurar mis desvelos
(dejando a una parte, cielos,
el delito de nacer),
qué más os pude ofender
para castigarme más.
¿No nacieron los demás?
Pues si los demás nacieron,
¿qué privilegios tuvieron
qué yo no gocé jamás?

Nace el ave, y con las galas
que le dan belleza suma,
apenas es flor de pluma
o ramillete con alas,
cuando las etéreas salas
corta con velocidad,
negándose a la piedad
del nido que deja en calma;
¿y teniendo yo más alma,
tengo menos libertad?

Nace el bruto, y con la piel
que dibujan manchas bellas,
apenas signo es de estrellas
(gracias al docto pincel),
cuando, atrevida y crüel
la humana necesidad
le enseña a tener crueldad,
monstruo de su laberinto;
¿y yo, con mejor instinto,
tengo menos libertad?

Nace el pez, que no respira,
aborto de ovas y lamas,
y apenas, bajel de escamas,
sobre las ondas se mira,
cuando a todas partes gira,
midiendo la inmensidad
de tanta capacidad
como le da el centro frío;
¿y yo, con más albedrío,
tengo menos libertad?

Nace el arroyo, culebra
que entre flores se desata,
y apenas, sierpe de plata,
entre las flores se quiebra,
cuando músico celebra
de las flores la piedad
que le dan la majestad
del campo abierto a su huida;
¿y teniendo yo más vida
tengo menos libertad?

En llegando a esta pasión,
un volcán, un Etna hecho,
quisiera sacar del pecho
pedazos del corazón.
¿Qué ley, justicia o razón,
negar a los hombres sabe
privilegio tan süave,
excepción tan principal,
que Dios le ha dado a un cristal,
a un pez, a un bruto y a un ave?



Segundo soliloquio de Segismundo



Es verdad. Pues reprimamos
esta fiera condición,
esta furia, esta ambición,
por si alguna vez soñamos:
Y sí haremos, pues estamos
en mundo tan singular,
que el vivir sólo es soñar;
y la experiencia me enseña
que el hombre que vive, sueña
lo que es, hasta dispertar.
Sueña el Rey que es rey

Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?


Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.