EDAD MEDIA:

B. Siglo XV.


Introducción.



LA SOCIEDAD DEL SIGLO XV.

A lo largo del siglo XV se producen en la sociedad europea transformaciones que anuncian el fin de la Edad Media y el inicio de un nuevo período denominado Renacimiento.
La actividad política y cultural tiende a trasladarse del campo a la ciudad. La nobleza va perdiendo poder mientras que la burguesía, enriquecida a través del comercio, cobra cada vez más protagonismo.
El reino de Portugal pierde poder a favor del de Castilla y los reyes tienen dificultades para imponer su autoridad sobre la nobleza y recurren a sus validos, hombres de confianza que se convierten en los verdaderos gobernantes del país. Así, el pueblo vive sujeto a los abusos de los poderosos y la injusticia social agrava una situación económica mala de por sí, pues las malas cosechas y las epidemias se cobran muchas vidas y gran parte de la población vive en situaciones penosas, acosada por el hambre y las enfermedades.
Durante el reinado de los Reyes Católicos, la situación cambia. Los monarcas imponen su autoridad, reúnen los reinos de Castilla y León y, con ellos, culmina el proceso de la Reconquista con la toma de Granada en 1492 (los musulmanes, tras siete siglos en la Península son expulsados). Este mismo año los reyes ordenan que los judíos que no se conviertan a la cristiandad sean expulsados y, también, en ese mismo año, Cristóbal Colón descubre América. Justo en este año se publica la primera Gramática castellana de Elio Antonio de Nebrija. Como los Reyes Católicos ordenan que se reprima con dureza cualquier manifestación de brujería o herejía, se crea la Santa Inquisición, tribunal destinado a vigilar, juzgar y condenar por estos motivos.
En el terreno cultural, la influencia francesa que había predominado en siglos anteriores da paso a la italiana. Los autores españoles intentan imitar las obras de Petrarca o de Dante Alighieri. Desarrollan la filología (estudio científico de la lengua y literatura) con el fin de estudiar mejor los textos de la Antigüedad.
Los intelectuales se vuelcan en el estudio de la cultura grecolatina
Aunque la inquisición intente frenar el proceso, se produce un cambio de mentalidad profundo, ya que el centro de atención ya no será Dios (teocentrismo), sino el hombre (antropocentrismo). La nueva cultura se llama, por ello, humanismo y los estudios que promueve se denominan humanidades.

LA LITERATURA EN EL SIGLO XV.

La literatura de esta época muestra las transformaciones profundas que se producen en la mentalidad y en la forma de vida.
Las dos vías de poesía medieval, la tradicional y la culta, continúan su desarrollo. La poesía tradicional abandona el cantar de gesta para dar paso a un género novedoso: el romance, y, la poesía culta enriquece sus temas, añadiendo a los poemas amorosos otros de tipo filosófico y moral. Ésta es recogida en los denominados Cancioneros, por ello, esta poesía se la conoce como poesía de cancionero.
En el terreno de la narrativa, la nobleza desarrolla las novelas de caballería y sentimentales, nuevos géneros que exaltan la figura de un caballero enamorado.
En cuanto a la dramática, asistimos en este siglo a la creación de La Celestina, de Fernando de Rojas. Es una obra que tanto pone en tela de juicio los tópicos literarios del amor cortés como el orden social. Se trata de una obra que inaugura una corriente realista de crítica social que tendrá abundantes frutos en siglos venideros.






LA EVOLUCIÓN DE LA ARQUITECTURA EN LA EDAD MEDIA

A continuación se puede acceder a un documento pdf con ejemplos de cómo evolucionó la arquitectura en la Edad Media, desde el estilo prerrománico al gótico:





LAS DANZAS DE LA MUERTE


Dança general de la muerte.

Danza de la muerte.jpg


Muchas son las incógnitas que existen hoy en día sobre las danzas de la muerte, además, no sabemos ni la fecha ni el origen de estas danzas. La aparición de las danzas guarda una estrecha relación con las circunstancias de este periodo histórico. La vida se entendía como un tránsito individual y la muerte era un final liberador de una vida llena de miserias. Durante el siglo XIV (finales de la Edad Media) tiene lugar una profunda crisis de valores en Occidente. La aristocracia se rebela contra el autoritarismo monárquico y las numerosas guerras dejan miles de muertos. Además, Europa sufre grandes hambrunas y enfermedades que, como la peste, merman la población. De este modo, se produce una sensación universal de caducidad de lo terreno y reina el pesimismo general. Estas danzas se basan en ‘la danza de las esferas’: el hombre medieval creía que el universo estaba organizado bajo dos aspectos: una jerarquía y una danza, ambas cuestiones están reflejadas en las danzas de la muerte.
La obra comienza con un prólogo (el sermón de un fraile) que sirve no sólo para anunciar el tema y los motivos del texto: la brevedad de la vida es común a todas las personas; necesidad de escuchar a los sabios predicadores, seguir su buen consejo y la inevitabilidad de la muerte.
Las víctimas de la muerte pertenecen a dos jerarquías que aparecen de forma alternada (eclesiásticos y legos), algo que se rompe al final del texto cuando aparece el rabí y el alfaquí. Llama poderosamente la atención que la concepción que los personajes tienen de la muerte sea tan poco cristiana; de hecho, sólo el ermitaño y el labrador la consideran como una esperanza. Para el resto, es un pórtico del infierno y la miran con notable angustia.
Mucho se ha debatido sobre si la Dança general de la muerte es o no un drama que pudiera haber sido representado. Durante el siglo XIX así se creyó, pero ya en el XX, la opinión más extendida es que estamos ante un poema dialogado, aunque se acepta que debió ser difundida oralmente con ingredientes varios, tales como bailes y gestos.




LA MUERTE:

Yo so la Muerte cierta a todas criaturas
que son y seran en el mundo durante;
demando y digo: «O homne, por que curas
de vida tan breve en punto pasante?
Pues non hay tan fuerte nin rezio gigante
que deste mi arco se pueda anparar,
conviene que mueras quando lo tirar
con esta mi frecha cruel traspasante. [...]

O piensas por ser mancebo valiente
o niño de dias que a lueñe estare
e fasta que liegues a viejo impotente
la mi venida me detardare?
Avisate bien que yo llegare
a ti a deshora, que non he cuydado
que tu seas mancebo o viejo cansado,
que qual te fallare, tal te levare. [...]

A la dança mortal venit los nascidos
que en el mundo soes de cualquiera estado,
el que non quisiere a fuerça e amidos
fazerle he venir muy toste parado:
pues que ya el frayre vos ha pedricado
que todos vayaes a fazer penitencia,
el que non quisiere poner diligencia,
por mi non puede ser mas esperado.

Primeramente llama a su dança a dos donzellas.
A esta mi dança traxe de presente
estas dos donzellas que vedes fermosas.
Ellas vinieron de muy malamente
oir mis canciones, que son dolorosas,
mas no les valdran flores e rosas
nin las composturas que poner solian:
de mi si pudiesen partirse querrian,
mas non puede ser, que son mis esposas.
A estas e a todos por las aposturas
dare fealdad, la vida partida,
e desnudedad por las vestiduras;
por siempre jamas muy triste aborrida,
e por los palacios dare por medida
sepulcros escuros de dentro fedientes,
e por los manjares gusanos royentes
que coman de dentro su carne podrida.

E porque el sancto padre es muy alto señor
que en todo el mundo non ay su par,
desta mi dança sera guiador,
desnude su capa, comience a sotar;
non es ya tiempo de perdones dar
nin de celebrar en grande aparato,
que yo le dare en breve mal rato:
dançad, padre sancto, sin mas detardar.

EL PADRE SANCTO:

¡Ay de mi, triste, que cosa tan fuerte!
¡Y yo que tractava tan grand perlazia,
haver de pasar agora la muerte
e non me valer lo que dar solia.
Beneficios e honrras e grand señoria,
tove en el mundo pensando vevir;
pues de ti, Muerte, non puedo fuir,
valme Ihesuchristo, e tu Virgen Maria!

LA MUERTE:

Non vos enojedes, señor padre sancto,
de andar en mi dança que tengo ordenada;

non vos valdra el bermejo manto,

de lo que fezistes habredes soldada.

Non vos aprovecha echar la cruzada,

proveer de obispados nin dar beneficios:

aqui moriredes sin fer mas bollicios.

Dançad imperante con cara pagada.
EL EMPERADOR:

Que cosa es esta que a tan sin pavor
me lleva a su dança a fuerça sin grado?
Creo que es la Muerte, que non ha dolor
de homne que sea grande o cuitado.
Non ay ningund rey nin duque esforçado
que della me pueda agora defender.
Acorredme todos! Mas non puede ser,
que yo tengo della todo el seso turbado.

LA MUERTE:

Emperador muy grande en el mundo potente,
Non vos cuitedes, ca non es tiempo tal
que librar vos pueda imperio nin gente,
oro nin plata, nin otro metal.
Aqui perderedes el vuestro cabdal
que athesoraste con grand tirania,
faciendo batallas de noche e de dia:
morid, non curedes, venga el cardenal. [...]
EL REY:

Valia, valia, los mis cavalleros,
yo non querria ir a tan baja dança!
Llegar vos con los ballesteros,
amparadme todos por fuerça de lança!
Mas que es aquesto que veo en balança?
Acortarse mi vida e perder los sentidos,
el cor se me quexa con grandes gemidos.
Adios, mis vasallos que muerte me tranza.

LA MUERTE:

Rey fuerte, tirano, que siempre robastes
todo vuestro reyno o fenchistes el arca!
De fazer justicia muy poco curastes
segunt es notorio por vuestra comarca.
Venit para mi, que yo so monarca,
que prendere a vos e a otro mas alto,
llegad a la dança cortes en un salto.
En pos de vos venga luego el patriarca.
LA MUERTE A LOS QUE NON NOMBRO:

A todos los que aqui non he nombrado
de qualquier ley e estado o condicion,
les mando que vengan muy toste priado
a entrar en mi dança sin escusacion.
Non rescibire jamas exebcion
nin otro libelo nin declinatoria:
los que bien fizieron habran siempre gloria,
los que lo contrario, habran dapnacion.

LOS QUE HAN DE PASAR POR LA MUERTE:

Pues que asi es que a morir habemos
de nescesidad sin otro remedio,
con pura conciencia todos trabajemos
en servir a Dios sin otro comedio.
Ca el es principio, fin e medio
por do si le plaze habremos folgura,
aunque la Muerte con dança muy dura
nos meta en su corro con qualquier comedio.


Danza de la muerte 2.jpg